¿Tu guagua se queja al dormir? Descubre las causas, señales y cuándo consultar
Que tu guagua se queje al dormir es, en la mayoría de los casos, completamente normal. Los recién nacidos pasan gran parte del sueño en una fase activa donde los sonidos, movimientos y quejidos son frecuentes. Las causas más comunes son la inmadurez del sistema nervioso, el proceso digestivo y las transiciones entre ciclos de sueño de aproximadamente 60 minutos. Debes consultar al pediatra si los ruidos van acompañados de dificultad respiratoria visible, fiebre, rechazo del alimento o cambios en el nivel de actividad de tu hijo.
Escuchas un quejido en medio de la noche y te levantas de inmediato. Tu guagua parece incómoda, pero tiene los ojos cerrados y sigue dormida. Es una situación que viven casi todos los padres durante los primeros meses, y que genera más dudas que respuestas.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, que tu guagua se queje al dormir es completamente normal. Los recién nacidos tienen ciclos de sueño muy distintos a los de un adulto y pasan gran parte del tiempo en una fase de sueño activo, que se traduce en movimientos, sonidos y quejidos durante la noche. Conocer las causas más frecuentes te permite distinguir cuándo observar y cuándo actuar.
¿Por qué tu guagua se queja al dormir?
Que tu guagua emita quejidos, gruñidos o pequeños sonidos mientras duerme tiene una explicación directa en la biología del recién nacido. La causa principal es la inmadurez del sistema nervioso y la estructura particular de su sueño en los primeros meses de vida.
Los neonatos ciclan entre sueño activo y sueño tranquilo aproximadamente cada 60 minutos, y el sueño activo predomina hasta los tres meses de edad. Durante esta fase, el cerebro procesa información y consolida el desarrollo neurológico, lo que genera movimientos, muecas y sonidos que pueden confundirse con señales de malestar.
A diferencia de los adultos, las guaguas ingresan casi de inmediato al sueño activo al dormirse. Esto significa que permanecen más tiempo en una fase de sueño superficial, con mayor propensión a emitir sonidos al transitar entre ciclos. Los lactantes de 0 a 3 meses necesitan entre 14 y 17 horas de sueño diario, incluidas las siestas. Con tanto tiempo durmiendo, y gran parte en fase activa, que hagan ruidos no es la excepción sino la norma.
El sistema digestivo también contribuye de forma importante. Mover gases, regular el tránsito intestinal y procesar la leche son esfuerzos continuos que el cuerpo de la guagua realiza incluso durante el sueño, y ese trabajo interno se expresa con frecuencia en gruñidos o quejidos que no tienen nada que ver con dolor ni con incomodidad real.
¿Qué tipo de ruidos hace tu guagua al dormir y qué significan?
No todos los sonidos nocturnos son iguales. Saber distinguirlos te ayuda a responder con más calma y precisión.
Los gruñidos son los más frecuentes en recién nacidos y están relacionados principalmente con el esfuerzo digestivo. Cuando una guagua gruñe mientras duerme, en la mayoría de los casos está coordinando los músculos necesarios para defecar o mover gases. Este proceso es parte del aprendizaje motor de los primeros meses y no requiere ninguna intervención.
Los quejidos suaves y repetitivos suelen ocurrir durante las transiciones entre ciclos de sueño. Son la expresión de que la guagua está pasando de una fase a otra y, en la mayoría de los casos, no implican malestar. Esperar unos momentos antes de intervenir puede ser útil, porque muchas veces el pequeño retoma el sueño solo, sin necesidad de atención. Intervenir ante cada sonido puede, sin querer, interrumpir un ciclo que estaba desarrollándose con normalidad.
Los lloriqueos breves indican que la guagua se acerca a una fase de sueño más superficial y puede estar próxima a despertar.

¿Cuánto duerme una guagua y por qué eso explica los ruidos nocturnos?
La cantidad de sueño en los primeros meses es mucho mayor de lo que muchos padres anticipan, y eso tiene consecuencias directas sobre los ruidos que escuchas de noche.
La OMS recomienda que los lactantes de 0 a 3 meses duerman entre 14 y 17 horas diarias de buena calidad, incluidas las siestas. Entre los 4 y 11 meses, ese rango baja a entre 12 y 16 horas. Cuanto más tiempo pasa una guagua durmiendo, más oportunidades hay de observar los ruidos propios del sueño activo.
El sueño activo predomina en los primeros meses porque es durante esa fase cuando se producen procesos fundamentales del desarrollo neurológico; diferenciación neuronal, mielinización y formación de sinapsis. El cerebro de una guagua no descansa cuando duerme; al contrario, está en plena actividad. Esa actividad cerebral intensa se manifiesta en el cuerpo con movimientos, muecas y sonidos.
A medida que el sistema nervioso madura, el sueño se consolida progresivamente. Los ciclos se alargan, la proporción de sueño profundo aumenta y los ruidos nocturnos se reducen de forma natural. Esto ocurre de manera gradual a lo largo del primer año, sin que sea necesario hacer nada en particular para acelerarlo.

¿Cuándo los ruidos al dormir pueden ser una señal de alerta?
En la gran mayoría de los casos, los sonidos nocturnos son normales. Pero hay señales concretas que sí requieren atención médica sin demora.
Consulta con su pediatra si los ruidos van acompañados de signos visibles de dificultad respiratoria, como aleteo nasal, hundimiento del pecho entre las costillas al respirar, respiración muy rápida y sostenida, o coloración azulada en labios o uñas. Estos pueden ser indicadores de que la guagua está realizando un esfuerzo mayor al normal para respirar, lo que requiere evaluación profesional sin demora.
También es importante prestar atención si los quejidos son de alta intensidad, no ceden solos y van acompañados de fiebre, rechazo del alimento o cambios evidentes en el nivel de actividad de tu hijo. En esos casos, no esperes y consulta ese mismo día.
El Ministerio de Salud de Chile señala que los signos de alarma que deben llevar a consulta de urgencia incluyen fiebre, dificultad respiratoria, rechazo alimentario sostenido, decaimiento importante e irritabilidad. Conocer estos criterios te permite actuar con criterio, sin sobrereaccionar ante cada sonido ni minimizar señales que sí importan.
¿Cómo puedo favorecer un sueño más tranquilo para tu guagua?
No hay una fórmula única, pero sí condiciones que favorecen un descanso más calmado. Lo esencial es crear un entorno seguro y predecible.
Mantener una rutina de sueño consistente desde los primeros meses ayuda al sistema nervioso de la guagua a anticipar el descanso. Un baño tibio, una alimentación tranquila y luz tenue son señales que el pequeño va asociando con el momento de dormir. El Ministerio de Salud de Chile recomienda acostar a la guagua boca arriba, sobre una superficie firme, sin almohadas ni objetos sueltos en la cuna, con los brazos descubiertos y evitando el sobreabrigar. Estas pautas forman parte de las medidas de sueño seguro y prevención del síndrome de muerte súbita del lactante.
La temperatura del ambiente incide directamente en la calidad del sueño. El sobrecalentamiento es un factor de riesgo para el síndrome de muerte súbita del lactante, por lo que la recomendación es mantener la habitación a una temperatura confortable de entre 20 °C y 22 °C y vestir a la guagua con una capa más de lo que usaría un adulto en el mismo ambiente. Si tu pequeño suda o tiene la nuca caliente, es señal de que tiene demasiado calor.
Por último, esperar antes de intervenir ante cada quejido puede hacer una diferencia real. Una de las claves para favorecer la autorregulación del sueño en lactantes es permitir que transiten entre fases sin intervención inmediata ante cada señal sonora. Observar unos momentos te permite distinguir si tu guagua realmente necesita atención o si simplemente está completando un ciclo de sueño activo.

Lo que vale la pena tener presente sobre los ruidos nocturnos
Los quejidos y gruñidos de tu guagua al dormir son, en la gran mayoría de los casos, una expresión normal de su desarrollo. Forman parte de cómo los recién nacidos procesan el mundo, maduran su sistema digestivo y transitan entre ciclos de sueño activo que son fundamentales para el desarrollo del cerebro.
Conocer las causas frecuentes no elimina la preocupación de raíz, pero sí te da herramientas para actuar con más calma. Saber cuándo observar, cuándo esperar y cuándo consultar es parte del aprendizaje cotidiano que viene con el cuidado de un recién nacido. No todos los ruidos requieren intervención, y no todos los quejidos indican malestar.
Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la consulta con un especialista. Ante cualquier duda, consulta con tu médico o pediatra.
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Preguntas frecuentes
Sí, especialmente durante los primeros tres a cuatro meses. Los recién nacidos pasan gran parte del sueño en fase activa, donde los sonidos, movimientos y muecas son frecuentes. Si tu guagua se alimenta bien, crece adecuadamente y no presenta signos de dificultad respiratoria, no hay motivo de preocupación.
No hay una edad exacta, ya que cada guagua tiene su propio ritmo. A medida que el sistema nervioso madura y los ciclos de sueño se consolidan, generalmente entre los tres y seis meses, los ruidos nocturnos tienden a reducirse de forma natural, sin necesidad de intervención.
No siempre. Si el quejido es leve y no va acompañado de llanto sostenido, puedes esperar unos momentos. En muchos casos, la guagua retoma el sueño sola. Intervenir ante cada pequeño sonido puede interrumpir un ciclo de sueño que estaba desarrollándose con normalidad.
Los lactantes de 0 a 3 meses deben dormir entre 14 y 17 horas diarias, incluidas las siestas. Entre los 4 y 11 meses, ese rango es de 12 a 16 horas. Tanto sueño en fase activa explica en gran medida por qué las guaguas hacen tantos ruidos durante la noche.
Baby Rosen
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