Cuando la lactancia duele: Lo que quiero que sepas como mamá y pediatra
La lactancia si bien es algo natural y por eso muchas veces se cree que es instintivo, la verdad es que no es siempre algo fácil, y que se dé “sola”.
Es muy frecuente que como mamá sientas que “algo está mal” cuando la lactancia no fluye o no te resulta como esperabas.
Tener problemas durante la lactancia es algo que pasa habitualmente. La buena noticia es que la mayoría de estas complicaciones tienen soluciones simples.
Aquí, te explico los problemas más comunes que vemos en consultas y qué hacer en cada caso.
1. Dolor y grietas en el pezón
Es importante tener claro que la lactancia no debería doler de forma persistente.
Puede existir sensibilidad durante los primeros días, por el roce de los labios de tu guagua en el pezón, pero el dolor intenso, persistente, grietas y/o sangrado es algo que no debes normalizar.
En la mayoría de los casos el dolor puede ser por un acople incorrecto: tu guagua toma la punta del pezón o su boca queda posicionada muy arriba de tu pecho, lo que puede producir grietas.
En un acople correcto te darás cuenta, de que el acople es asimétrico, es decir, hay un agarre mayor desde bajo la areola, que, de arriba. Por lo tanto, los labios inferiores quedan evertidos, como una boca de pez. Las mejillas se ven llenas; redondas, sin hendiduras y se siente como tragan, sin chasquidos en la succión..
¿Qué hacer en caso de dolor?
Debes retirar la boca de tu guagua introduciendo tu dedo meñique en la comisura labial y volver a posicionar hasta lograr que no te duela.
Corrige la técnica, para eso se recomienda:
- Estar sentada cómoda, con espalda y codos apoyados, y usar un buen cojín de
lactancia. - Pon a tu guagua con su boca frente a tu pezón.
- Toma tu pecho como una “C” con tu mano, quedando el pezón aplastado y horizontal a los labios de tu guagua.
- Pon la punta del pezón bajo la nariz y sobre el labio de tu guagua, así activamos su reflejo de búsqueda.
- Tu guagua realizará el siguiente movimiento (de forma rápida): echará su cabeza hacia atrás, estirando el cuello y abriendo la boca.
- De forma rápida lleva la cabeza de tu guagua al pecho, tú no te mueves y comenzará con la succión.
Sabemos que esto no es tan fácil y requiere práctica, y probar distintas posiciones hasta que encuentres la correcta con tu guagua.
En casos de grietas se recomienda mantener el pecho al aire, aplica de tu propia leche en el pezón, comienza la lactancia por el que menos dolor produce, si es mucho el dolor puedes extraerte de forma manual o con un saca leches.
Si a pesar de estar haciendo todo esto, el dolor persiste, se recomienda consultar con un profesional para poder evaluar si hay algo más que esté dificultando el acople. El dolor no es una prueba de resistencia. Es una señal.

2. Pezón plano o invertido
Ni el pezón plano ni el invertido impiden la lactancia, pero pueden requerir más paciencia y apoyo al inicio para lograr un buen acople.
En algunos casos esto puede ayudar:
- Estimular o usar sacaleches suavemente antes de la toma para favorecer que el pezón protruya.
- Asegurar un agarre profundo, logrando una extracción eficiente.
- Contar con el apoyo profesional durante los primeros días para evaluar el uso de pezonera del tamaño correcto.
3. Mi guagua no se agarra bien
A veces el problema no es el pezón, sino la coordinación de la succión - deglución. Esto es común en guaguas que nacieron prematuras, bajo peso, que están somnolientas o que tienen alguna dificultad funcional oral como un frenillo sublingual corto.
En estos casos se recomienda quitar prendas a las guaguas antes de la lactancia, para que esté más cómoda. También se puede mojar levemente un algodón y pasar de forma suave sobre la mejilla para estimularla . El contacto piel con piel es fundamental, ya que libera oxitocina, reduciendo el estrés y permitiendo que tu guagua siga sus instintos naturales de búsqueda y succión de forma más organizada.
Parece simple, pero estos pequeños cambios pueden hacer la diferencia con la lactancia.
4. Frenillo sublingual corto
Un frenillo lingual restrictivo puede limitar el movimiento adecuado de la lengua e interferir en el acople y alterar el patrón de succión-deglución.
¿Cuándo sospechar que hay un frenillo corto?
- Dolor persistente.
- Se sienten chasquidos al succionar.
- Tomas muy largas y sientes que no vacía tus pechos.
- Guaguas suben poco de peso.
- Sensación de que tu guagua queda con hambre.
En estos casos siempre es recomendable consultar con tu pediatra y evaluar junto a una consultora de lactancia y fonoaudióloga, el mejor tratamiento. No todos los frenillos cortos requieren intervención, pero sí una evaluación adecuada.
5. Ingurgitación mamaria
La ingurgitación ocurre cuando hay retención de leche durante varios días, puede pasar los primeros días con la famosa “bajada de leche”. Puedes sentir tensión en los pechos, dolor, calor local, y a veces a las guaguas les cuesta el agarre porque la areola está muy tensa.
Qué hacer:
- Lactancia libre demanda, y ojalá aumentar la frecuencia de 8 o más veces en el día.
- No limitar la duración de la toma por minutos, sino dejar que tome hasta que suelte el pecho.
- Evitar el uso de mamaderas o chupetes.
- Antes de la toma, aplicar calor húmedo, un guatero de semilla envuelto en un paño húmedo o una ducha tibia, y realiza masajes suaves.
- Extraer un poco de leche manualmente o con sacaleches para ablandar la areola.
- Aplicar frío local posterior a la toma para disminuir la inflamación.
- Pedir ayuda estar acompañada y poder descansar.
Si esto no mejora, o los síntomas aumentan y hay fiebre debes consultar con tu médico para descartar una infección.

6. Mastitis
La mastitis es una inflamación de uno o varios lóbulos de la mama, que puede o no acompañarse de infección.
Se manifiesta por:
- Dolor intenso localizado.
- Enrojecimiento de una zona y aumento de volumen.
- Sensación de calor.
- Fiebre.
- Escalofríos.
- Malestar general tipo gripal.
En estos casos siempre debes consultar con tu médico o matrona para poder iniciar el tratamiento de forma precoz, y así evitar complicaciones como abscesos.
Algo muy importante: No está indicado suspender la lactancia. La infección no se transmite a tu guagua y mantener la lactancia ayuda vaciar el pecho y tener una mejor evolución.
En estos casos te recomendamos: ofrecer primero el pecho sano para activar el reflejo de
eyección y luego vaciar el pecho afectado, si es necesario vaciar manual o con sacaleches.
Últimas recomendaciones:
- La lactancia a libre demanda ayuda a regular la producción.
- No limitar el tiempo de la toma permite que tu guagua reciba la leche más rica en grasa del final.
- Evitar el uso mamadera o chupete, hasta que esté bien establecido el acople.
- Descansar y darte tiempos para ti, dentro de lo que se puede.
- Buscar apoyo en otras mamás, amigas o grupos de lactancia aumenta la confianza y mejora la experiencia. Verás que no es solo a ti, le puede pasar.
Como pediatra y mamá, conozco lactancias que comienzan con dudas, dolor y angustia. Pero con información y acompañamiento, terminan siendo experiencias muy positivas.
También veo mamás agotadas que sienten que están fallando, y el mensaje para ellas es: los problemas que tengas al principio no definen tu lactancia, esto es más frecuente de lo que piensas y en la mayoría de los casos la solución es simple, por eso es importante pedir ayuda lo antes posible.
Aunque cueste, la lactancia se puede lograr con información y compañía.
Y algo muy importante, si decides NO continuar, también es válido. Es una decisión de cada mamá, y el apego no depende del pecho. El vínculo se construye con miradas, contacto, presencia y amor. Eso también se puede lograr con mamadera.
La lactancia no debería vivirse en culpa ni en soledad, es algo que se aprende y se acompaña. Y siempre, siempre, debe ser una decisión respetada .
Dra. Luz María Grez
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