Contracciones en el embarazo: qué son, cuándo aparecen y cómo reconocerlas
Durante el embarazo, tu cuerpo experimenta múltiples cambios para prepararse para el nacimiento de tu guagua. Uno de los fenómenos más comunes son las contracciones uterinas, que pueden presentarse en diferentes momentos de la gestación. Es normal que te preguntes si lo que sientes es una señal de parto o simplemente parte del proceso de preparación.
Las contracciones no siempre indican que el parto está cerca. Existen diferentes tipos de contracciones que cumplen funciones específicas en cada etapa del embarazo. Conocer sus características te ayudará a mantener la calma y saber cuándo es necesario consultar con tu matrona o médico.
En este artículo te explicaremos qué son las contracciones en el embarazo, cuándo aparecen, cómo diferenciar las falsas de las verdaderas y en qué momento debes acudir al hospital.
Lo esencial sobre las contracciones
Las contracciones en el embarazo son movimientos naturales del útero que pueden aparecer durante toda la gestación. Sin embargo, recién en el segundo trimestre se vuelven notorias. Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, indoloras y ceden con el reposo, y estas ayudan a preparar el cuello del útero para cuando sea el trabajo de parto real.
Mientras que las contracciones de parto son rítmicas, dolorosas, progresivas y se mantienen por al menos cada 5 minutos, e idealmente cada 2 o 3 minutos durante 1 o 2 horas. Esto puede variar dependiendo de si eres primeriza, donde el trabajo de parto suele ser más lento, versus si ya has tenido otros partos, ya que el avance de la dilatación del cuello uterino es más rápido.
El inicio del trabajo de parto no suele ser ni tan definido ni tan brusco como se muestra en las películas.
Por lo general, es un proceso paulatino. El síntoma más frecuente son las contracciones uterinas seguidas.
Debes acudir al hospital cuando tengas contracciones cada mínimo 5 minutos, e idealmente 3 a 4 contracciones en 10 minutos durante 1 o 2 horas de forma continua, o si presentas sangrado, disminución o ausencia de movimientos fetales, pérdida de líquido o contracciones regulares o dolorosas antes de la semana 37.
¿Qué son las contracciones en el embarazo?
Las contracciones en el embarazo son movimientos del músculo uterino que se contrae y relaja de forma natural. Las percibes como un endurecimiento del abdomen.
El útero es un órgano muscular que crece durante el embarazo para alojar a tu guagua. Durante este período, el músculo uterino experimenta diferentes tipos de contracciones que ayudan a preparar tu cuerpo para el parto. Estas contracciones pueden ser tan sutiles que ni siquiera las notes, o lo suficientemente intensas como para causarte molestias.
Es importante que sepas que no todas las contracciones son iguales. Durante las primeras 28 semanas de gestación existen principalmente las contracciones de Álvarez y Caldeyro, que son de baja intensidad y generalmente no las percibes, y las contracciones de Braxton Hicks, que pueden aparecer desde el segundo trimestre, tienen una intensidad variable, son irregulares y sin dolor.
La función principal de estas contracciones es tonificar el útero y prepararlo gradualmente para el trabajo de parto. También ayudan a mejorar el flujo sanguíneo hacia la placenta, lo que beneficia directamente a tu guagua durante el desarrollo. Estas contracciones preparatorias son completamente normales y forman parte del proceso fisiológico del embarazo.

¿Cuándo comienzan las contracciones en el embarazo?
Las contracciones pueden comenzar desde las primeras semanas de gestación, aunque la mayoría de las mujeres las perciben recién después de la semana 20. Cada embarazo es diferente.
Durante el segundo trimestre, es común que empieces a sentir las contracciones de Braxton Hicks. Según la evidencia científica, estas se caracterizan por ser irregulares, no dolorosas (aunque pueden resultar molestas) y suelen durar alrededor de 30 segundos. Su frecuencia es muy variable: puedes sentir algunas en una hora o no sentir ninguna durante todo el día.
A partir de la semana 30, estas contracciones aumentan en frecuencia e intensidad. Esto es completamente normal y forma parte del proceso de preparación de tu cuerpo. La Guía Perinatal del MINSAL indica que las contracciones de Braxton Hicks se vuelven más evidentes en este período, sintiéndose como un endurecimiento de tu abdomen e incluso con algunas molestias, pero no dolor.
Si antes de la semana 37 (especialmente antes de la semana 35) sientes contracciones que van en aumento en intensidad, dolorosas o adquieren un ritmo regular, debes consultar con tu matrona debido al riesgo de parto prematuro. Las contracciones persistentes antes de término requieren evaluación médica inmediata para prevenir complicaciones.
¿Cómo diferenciar las contracciones de Braxton Hicks de las contracciones de parto?
Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, indoloras y no aumentan en intensidad, mientras que las contracciones de parto son rítmicas, progresivas y dolorosas. Esta es la principal diferencia.
Las contracciones de Braxton Hicks se caracterizan por ser impredecibles. Pueden aparecer durante una o dos horas y luego desaparecer completamente. Tampoco mantienen un patrón: no se vuelven más frecuentes ni más largas con el paso del tiempo. Además, suelen ceder con el reposo, el cambio de posición o cuando tomas agua.
En cambio, las contracciones de parto presentan un patrón muy diferente. Son rítmicas, con una frecuencia aproximada de 3 a 4 contracciones cada 10 minutos por al menos 1 hora. La intensidad del dolor va en aumento progresivo y se mantienen durante horas, sin importar si cambias de posición o descansas. El dolor suele ser fuerte en la zona suprapúbica, parecido a los cólicos menstruales, y puede irradiarse hacia la zona lumbar.
Según Chile Crece Contigo, cuando las contracciones se producen cada mínimo 5 minutos durante una hora y media de forma constante, es momento de dirigirse al hospital o clínica. Estas contracciones de parto verdaderas también pueden ir acompañadas de expulsión del tapón mucoso, que es una mucosidad con restos de sangre.

¿Cuándo debo acudir al hospital por contracciones?
Debes acudir al hospital cuando tengas contracciones regulares cada 2 o 3 minutos, y que se mantengan durante una hora al menos, y sean progresivamente más intensas. También existen otras señales de alerta.
Si estás antes de la semana 37 de gestación y presentas contracciones frecuentes que no ceden con el reposo, debes consultar de inmediato. El MINSAL establece que las contracciones persistentes antes de las 37 semanas (especialmente más de 6 contracciones en 30 minutos) pueden ser una señal de amenaza de parto prematuro, situación que requiere evaluación y manejo médico.
También debes acudir urgentemente si presentas pérdida de líquido por los genitales (posible ruptura de membranas), sangrado vaginal, dolor abdominal intenso o disminución en los movimientos de tu guagua. Estos síntomas, acompañados o no de contracciones, requieren valoración médica inmediata para garantizar tu bienestar y el de tu guagua.
Otros signos de alerta incluyen contracciones que duran más de 60 segundos, fiebre, dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales o si sientes que algo no está bien. Confía en tu instinto: nadie conoce tu cuerpo mejor que tú. Es preferible consultar y que todo esté bien, que esperar demasiado tiempo ante una situación que requiere atención.
Cuidados y recomendaciones durante las contracciones
Cuando sientes contracciones de Braxton Hicks, existen medidas simples que puedes aplicar para aliviar las molestias y mantener tu bienestar durante el embarazo.
El reposo en decúbito lateral izquierdo (acostada sobre tu lado izquierdo) es una de las medidas más efectivas. Esta posición favorece el flujo sanguíneo hacia el útero y la placenta, y ayuda a disminuir la intensidad de las contracciones. También puedes tomar un baño tibio de 20 a 30 minutos para relajar la musculatura y sentirte más cómoda.
La hidratación es fundamental. Bebe abundante agua durante el día, ya que la deshidratación puede aumentar la frecuencia de las contracciones. Evita también las actividad física de alto impacto y reduce el estrés. Practicar técnicas de respiración consciente te ayudará a mantener la calma y a manejar mejor las sensaciones que experimentes.
Es importante que evites usar ropa ajustada que comprima el abdomen. La actividad física, sobre todo intensa, y levantar objetos pesados debe ser evaluado de manera individualizada para cada mujer. Si las contracciones no ceden con estas medidas, persisten o se intensifican, no dudes en consultar con tu equipo de salud. Tu matrona o médico podrá evaluar tu situación y orientarte adecuadamente según tu caso particular.

Para tener en cuenta sobre las contracciones
Las contracciones son un fenómeno normal del embarazo que te prepara para el momento del parto. Aprender a reconocer sus diferentes tipos te dará tranquilidad y confianza durante estos meses.
Recuerda que cada guagua tiene su ritmo y cada embarazo es único. Lo que sientes puede ser diferente a lo que experimentan otras mujeres, y eso está bien. Lo importante es que conozcas las señales de alerta y sepas cuándo es necesario buscar atención médica.
Mantén una comunicación fluida con tu matrona durante todo el embarazo. Anota tus dudas y pregunta en cada control prenatal. No existe pregunta pequeña cuando se trata de tu salud y la de tu guagua. Tu equipo de salud está para acompañarte y orientarte en este proceso tan importante.
Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la consulta con un especialista. Ante cualquier duda sobre las contracciones durante tu embarazo, consulta con tu matrona o médico.
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Preguntas frecuentes sobre contracciones en el embarazo
No, las contracciones de Braxton Hicks no adelantan el parto ni causan dilatación del cuello uterino. Son contracciones fisiológicas que preparan el útero, pero no desencadenan el trabajo de parto. Solo las contracciones de parto verdaderas, que son rítmicas y progresivas, producen los cambios necesarios en el cuello para el nacimiento.
Sí, puedes hacer ejercicio moderado siempre que tu embarazo sea de bajo riesgo y tu médico o matrona lo autorice. Es esperable que durante la actividad física se generen contracciones aisladas. Sin embargo, si durante la actividad física las contracciones aumentan en frecuencia o intensidad, debes detenerte, hidratarte y descansar. Actividades como caminatas suaves, yoga prenatal o natación suelen ser bien toleradas.
Sí, es normal tener contracciones de Braxton Hicks con frecuencia variable, incluso todos los días, especialmente en el tercer trimestre. Lo importante es que sean irregulares, indoloras, no aumenten en intensidad y cedan con el reposo. Si tienes contracciones persistentes o más de 4 por hora de forma constante, debes consultar con tu matrona.
No necesariamente. Las contracciones de Braxton Hicks generalmente no son dolorosas, aunque pueden resultar molestas o incómodas. El dolor intenso es característico de las contracciones de parto verdaderas. Cada mujer tiene un umbral de dolor diferente, por lo que la experiencia puede variar significativamente de una persona a otra.
Maira Espinoza
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