La autoconfianza es un factor crucial para el éxito en la lactancia materna. Una madre que se siente segura de sus capacidades tiene una mayor probabilidad de iniciar y mantener la lactancia por más tiempo. Esta confianza la capacita para enfrentar los desafíos que puedan surgir en el proceso.
Inicio de la lactancia
Decisión y preparación: la confianza empieza antes del parto, cuando la madre se informa y se prepara para amamantar. Saber que su cuerpo está biológicamente diseñado para alimentar a su guagua, le da la seguridad necesaria para iniciar el proceso.
Superación de dificultades iniciales: el comienzo de la lactancia puede ser todo un desafío. Un agarre inadecuado, dolor al amamantar, grietas, congestión mamaria o la sensación de que la guagua no se alimenta lo suficiente puede ser muy frustrante y despertar miedo e inseguridades en las familias. Sin embargo, una mamá con autoconfianza es más propensa a buscar ayuda profesional como una consultora de lactancia certificada en lugar de rendirse ante las dificultades.
Duración de la lactancia
Persistencia ante los retos: con el tiempo, pueden surgir nuevos desafíos, como el regreso al trabajo, la necesidad de amamantar en público o los “brotes de crecimiento" conocidos también como “crisis de lactancia”, que pueden hacer que la mamá dude de su capacidad. La autoconfianza le permite persistir y encontrar soluciones en lugar de optar rápidamente por la incorporación de fórmula láctea.
Gestión del estrés: el estrés y la ansiedad pueden afectar negativamente la producción de leche. Una madre segura de sí misma tiende a manejar mejor estas emociones, lo que contribuye a un flujo de leche más estable.
Fomento de la autoconfianza
Información y educación: asistir a talleres de lactancia durante el embarazo y el posparto, leer libros de expertos y recibir asesoramiento profesional son herramientas clave. El conocimiento desmitifica la lactancia y empodera a la mamá.
Red de apoyo: idealmente contar con el respaldo del papá de la guagua, de la familia y amigos, como también con grupos de apoyo de otras madres, crea un ambiente de seguridad. Compartir experiencias y saber que no está sola en el proceso fortalece su resolución.
Invitar a las madres a pedir ayuda cuando enfrenten un desafío con el fin de encontrar soluciones.
Experiencias positivas y reconocimiento: celebrar los pequeños logros, como un buen agarre o una sesión de lactancia exitosa, refuerza la confianza. El reconocimiento por parte de su entorno valida su esfuerzo y la anima a continuar.
Fomentar que las madres participen de GALM (Grupos de apoyo a la lactancia) para que se vinculen con otras madres y juntas caminen el desafío de maternar y alimentar a sus hijos.