Sentir los primeros movimientos de tu guagua es uno de los momentos más esperados del embarazo. Esa primera señal de vida dentro del vientre genera una mezcla de emoción e incertidumbre, sobre todo si es tu primera gestación. Es normal que te preguntes si lo que sientes son movimientos reales o simplemente gases.
La percepción de los movimientos fetales varía de una mujer a otra y depende de factores como la cantidad de embarazos previos, la posición de la placenta y la contextura física. Conocer qué esperar en cada etapa te ayudará a vivir este proceso con mayor tranquilidad y a identificar señales importantes para el bienestar de tu hijo.
En este artículo te explicamos a las cuántas semanas se siente a la guagua, qué sensaciones puedes experimentar y cuándo es momento de consultar con tu matrona o médico.
La mayoría de las mujeres percibe los primeros movimientos de su guagua entre las semanas 18 y 22 de gestación. Si ya has tenido un embarazo anterior, es probable que los reconozcas antes, incluso desde la semana 16, ya que tu cuerpo está familiarizado con esa sensación. En casos excepcionales, algunas mujeres que ya han tenido partos previos reportan percepciones incluso desde la semana 14.
En una primera gestación, es común confundir los movimientos iniciales con gases o procesos digestivos. Tu cuerpo necesita tiempo para aprender a distinguir estas nuevas señales. Las primeras sensaciones suelen ser muy suaves: muchas mujeres las comparan con el aleteo de una mariposa, el estallido de pequeñas burbujas o un leve cosquilleo en la zona baja del abdomen. En términos médicos, este momento se conoce como quickening y marca un hito importante en el vínculo con tu guagua. Al principio no tienen un patrón definido y pueden aparecer de forma esporádica durante el día, lo que hace que algunas mujeres no estén seguras de si realmente están sintiendo a su hijo o no.
Es importante saber que tu guagua se mueve mucho antes de que puedas percibirlo. Desde la semana 8 ya se detectan movimientos reflejos en las ecografías, pero el tamaño del feto y el efecto amortiguador del líquido amniótico impiden que los notes. Según el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG), una vez que la madre comienza a sentirlos, estos adquieren rápidamente un patrón regular. Por eso, no te preocupes si al principio las sensaciones son intermitentes; con el paso de las semanas se volverán cada vez más claras y frecuentes.
Con el avance del embarazo, los movimientos cambian de forma progresiva. Las patadas, volteretas y movimientos de brazos se vuelven cada vez más claros e identificables. Es común que tu guagua comience a responder a estímulos externos como sonidos, cambios de posición o la ingesta de alimentos. Incluso es posible que sientas el hipo fetal, que se percibe como pequeñas sacudidas rítmicas y repetitivas, y que es una señal positiva del desarrollo de su sistema respiratorio.
Hacia el tercer trimestre, según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), los movimientos se vuelven más regulares y predecibles, lo que permite comenzar con el conteo de movimientos fetales como parte del control prenatal. A partir de ese momento, tu guagua tendrá ciclos de sueño y vigilia más definidos, y notarás que suele estar más activa en ciertos momentos del día. Los movimientos adquieren un patrón estable que facilita el seguimiento activo del bienestar de tu hijo.
No todas las mujeres perciben los movimientos fetales al mismo tiempo. Existen varios factores que pueden adelantar o retrasar esta experiencia, y ninguno de ellos indica necesariamente un problema.
Uno de los factores más determinantes es la posición de la placenta. Cuando la placenta se ubica en la pared anterior del útero, es decir, entre la guagua y tu abdomen, actúa como un colchón que amortigua los movimientos. Esto puede hacer que tardes más semanas en sentir las primeras patadas en comparación con una placenta posterior.
La contextura física también influye. Las mujeres con menor masa corporal tienden a percibir los movimientos antes, ya que hay menos tejido entre el útero y la superficie del abdomen. Del mismo modo, la cantidad de líquido amniótico puede modificar la intensidad con la que se perciben los movimientos.
Otro factor relevante es el nivel de actividad diaria. Cuando estás en movimiento, como caminando o realizando tareas, el balanceo natural de tu cuerpo puede arrullar a tu guagua y hacer que esté menos activa. Por eso, muchas mujeres notan los movimientos con mayor claridad cuando están en reposo, especialmente por la noche.
Los movimientos fetales evolucionan significativamente desde el segundo hasta el tercer trimestre. Conocer estos cambios te permitirá saber qué esperar en cada etapa.
Entre las semanas 16 y 20, los movimientos son esporádicos y sutiles. Tu guagua tiene mucho espacio dentro del útero y sus movimientos aún no tienen la fuerza suficiente para que los percibas con claridad. Las volteretas y cambios de posición son frecuentes, pero difíciles de identificar.
Entre las semanas 24 y 28, los movimientos se intensifican de forma notable. Ya puedes distinguir patadas, golpes y giros. Es común que tu guagua responda a estímulos como sonidos, cambios de posición o la ingesta de alimentos. La Guía Perinatal del MINSAL recomienda que, a partir de este periodo, prestes atención al patrón de movimientos como parte del seguimiento del bienestar fetal.
Desde la semana 28 en adelante, los movimientos se consolidan en un patrón más estable. Tu guagua tendrá ciclos de sueño y vigilia, y notarás que suele estar más activa en ciertos momentos del día, generalmente entre las 21:00 y la 01:00 horas. A medida que crece y el espacio se reduce, los movimientos pueden sentirse menos amplios, pero más firmes y contundentes.
Si llegaste a la semana 24 y aún no has percibido ningún movimiento, es recomendable consultar con tu matrona o médico para descartar cualquier complicación.
En la mayoría de los casos, la ausencia de percepción tiene una explicación sencilla, como la posición de la placenta o simplemente que los movimientos aún no son lo suficientemente fuertes. Sin embargo, una evaluación profesional puede darte tranquilidad y confirmar que tu guagua se está desarrollando con normalidad.
A partir de la semana 28, los especialistas sugieren prestar atención al patrón de movimientos de tu hijo. El ACOG recomienda contar al menos 10 movimientos en un periodo de 2 horas cuando tu guagua está activa. Si notas una disminución significativa en la frecuencia o la intensidad de los movimientos respecto a lo habitual, es importante que contactes a tu equipo de salud de inmediato.
Ten presente que cada guagua tiene su propio ritmo. No compares tu experiencia con la de otras mujeres, ya que los factores que influyen son múltiples y personales. Lo fundamental es que aprendas a conocer el patrón de tu hijo y estés atenta a cualquier cambio relevante.
Sentir a tu guagua moverse es una experiencia única que fortalece el vínculo durante el embarazo. En resumen, la mayoría de las mujeres percibe los primeros movimientos entre las semanas 18 y 22, aunque factores como la posición de la placenta, la cantidad de embarazos previos y la contextura física pueden modificar este rango.
Lo más importante es mantener una comunicación constante con tu equipo de salud y aprender a reconocer el patrón de actividad de tu hijo. Ante cualquier cambio significativo, no dudes en consultar. Recuerda que cada embarazo es diferente y cada guagua tiene su propio ritmo de desarrollo.
Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la consulta con un especialista. Ante cualquier duda, consulta con tu médico.
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